A esta altura del año, puede que hayas vuelto, estés planificando, o incluso hasta disfrutando de tus vacaciones. Sea cual fuere la situación, el cine cuenta con varios ejemplos de historias relacionadas con los días de ocio. Y dado que el calor en Rosario es cada vez más agobiante, intentemos trasladarnos –al menos por un instante- a aquellos lugares donde la gente verdaderamente la pasa bien.
Calcémonos entonces los lentes de sol, preparemos algo de comida y viajemos hasta el sillón más cómodo de nuestra casa, por que estos son algunos títulos para vivir las vacaciones.
La laguna azul, de Randal Kleiser (1980)
Después del éxito de taquilla que significó Grease, Kleiser volvía a la pantalla grande con una historia romántica sobre dos niños que sobreviven al naufragio de un barco y deberán adaptarse al nuevo estilo de vida que la isla les exige. Si bien los jóvenes logran su cometido, el paso del tiempo, su desarrollo hormonal y la curiosidad instintiva provocará en ambos una atracción imposible de evitar.
Una historia romántica liviana que en su momento fue muy bien recibida por el público, principalmente adolescente. Por este papel, Broocke Shields alcanzaría un reconocimiento que no lograría mantener con el tiempo. Tampoco correría mejor suerte el actor protagonista, Christopher Atkins, de quién poco se supo después de este proyecto. Si se pudiera elegir, seguramente naufragar en esta playa del pacífico sur sería una gran elección
Fin de semana de locura, de Ted Kotcheff (1989)
Muy relacionada con las comedias de la época, quine no recuerda a estos dos antihéroes intentando hacer creer a toda una ciudad que su jefe –hombre poderoso y de mucho dinero- aún está vivo, cuando lo cierto es que ha fallecido.
Una gran originalidad en la trama, buenas actuaciones y situaciones desopilantes, hacen de este filme algo estúpidamente divertido. Agraciada por la enorme repetición en el cable, todavía queda en la memoria de aquellos nostálgicos, una buena época para la comedia norteamericana. Simplemente divertida, ni más ni menos.
Graciosa promoción de la televisión española sobre el film:
El último verano de la boyita, de Julia Solomonoff (2008)
Jorgelina está de vacaciones y viaja al campo, donde está trabajando su padre médico. Ella es amiga de Mario, el hijo de los peones que tiene la misma edad que ella. Como cada año, estos meses son una buena razón para entablar una amistad que os une cada vez más. Sin embargo, algo está pasando en el cuerpo de Mario y Jorgelina, como su amiga, deberá plantearse la decisión ética de recurrir a la mano de profesional de su padre, o a guardar el secreto que mantenga su amistad.
Gran historia para una muy interesante película de la directora rosarina, también responsable de Hermanas. A los bellos escenarios del campo, se suman unas actuaciones muy precisas (principalmente la pareja protagonista) y un guión más que sólido. Tuvo su paso por los cines locales durante el 2009, y es una buena opción a tener en cuenta.