Este jueves se estrenó Nine, la nueva película de Rob Marshall basada en la obra de Broadway que rinde homenaje al mítico film 8 y ½ de Federico Fellini. Sea esta la excusa perfecta para incursionar por uno de los géneros más fastuosos que ha dado el cine en su historia: las películas musicales.
El género se caracteriza por agregar número artísticos con canciones y bailes en partes precisas de su desarrollo argumental. En principio la inclusión de estos fragmentos era un aliciente para engalanar la película; sin embargo poco a poco, las canciones serían incluidas como parte misma de la historia.
Pensar el inicio del musical es remontarse directamente al inicio mismo del cine sonoro. Cuando Warner Bros estrenó El cantante de Jazz , el cine no volvería a ser el mismo. No sólo la gente acogió de manera inmediata la idea de escuchar a sus estrellas a través de la pantalla, sino que también significó la apertura para un enorme abanico de artistas que hasta ahora no habían encontrado un lugar en el mundo del cinematógrafo.
La película fue estrenada en 1927 y, precisamente, se trata de un musical protagonizado por Al Jonson. A partir de aquí, el género contaría con un éxito de público que muchos miraron con envidia. Títulos como La melodía de Broadway (Harry Beaumont, 1929), Sombrero de Copa (Mark Sandrich, 1935), con la excepcional pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers lograrían un éxito inmediato.
Vale aclarar que el género musical, con su puesta en esa, sus excentricismos y su cercanía al teatro de Broadway más glamoroso, sienta sus bases en el cine norteamericano, siendo éste su seno y su bitácora para el desarrollo a través de los años. Con décadas de oro, películas fantásticas y años en los que directamente fue rechazado por el público y la industria, hagamos un pequeño repaso por algunas de las películas más destacadas de este particular género.
Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen y Gene Kelly (1952)
Hay una frase que dice “Cantando bajo la lluvia es el musical que le gusta a quienes no gustan de los musicales”; y no podría ser más cierto. Película mítica y absolutamente brillante por donde se la mire, con un reparto genial, una buena historia y números musicales deliciosos. La principal curiosidad de este film, es que nace y se basa en la canción que le da título. O sea que el resto de la historia, personajes y canciones se desprenden de aquel tema original.
La película cuenta la historia de Don Lockwood y Lina Lamont, la dupla estrella del cine mudo que debe sufrir la transición (como toda la industria) al cine sonoro. Los odios y rivalidades entre ambos, ocultado frívolamente para la prensa, y la aparición de una actriz de teatro que enamorará al protagonista son el hilo argumental de esta fantástica historia.
El reparto muestra talento por todos sus flancos: Debbie Reynolds y Donald O'Connor están simplemente brillantes. Pero la verdadera estrella del film es Gene Kelly. Este mítico artista se encargó de la dirección, el protagónico, las coreografías y la producción del film en su totalidad. Un verdadero hombre orquesta que llevó no sólo a esta película, sino al género en sí un paso más allá. Cantando bajo la lluvia es una de esas películas que, no importa cuantas veces se la mire, uno siempre caerá rendido a sus pies.
Donald O'Connor en unos de los musicales: talento puro
Cabaret, de Bob Fosse (1972)
Sea tal vez esta cinta una de las más revolucionarias en cuanto al género musical existan. Cabaret retrata como ninguna no sólo la relación sentimental entre sus protagonistas, sino que pixela con un gris muy oscuro, la llegada y el auge del régimen nazista, mientras roza temas tan dispares como la homosexualidad, la virginidad y el aborto. La mano maestra de Bob Fosse (director de cine y teatro, que creó todos los números del film) y la excepcional interpretación de Liza Minelli, hacen de este musical otro gran exponente del género.
Basada en el libro de Christopher Isherwood “Adiós a Berlín”, la verosimilitud con la que se entremezclan las escenas musicales y la historia (a excepción de una canción, todas las piezas se desarrollan en el Kit Kat Club, el cabaret que le da nombre al film) terminan por cerrar una película crítica a la sociedad de la época -y sus contemporáneas- maravillosamente narrada. Otra joyita.
Los nominados al Oscar Liza Minelli y Joel Groey versionando “Money” (“El dinero hace girar al mundo”)
The Wall, de Alan Parker (1982)
Estamos en los años auge de la ópera rock. Luego de 1975, cuando The Who estrena su fantástica Tommy , llega el turno de Alan Parker y su mítica recreación audiovisual del famoso disco de Pink Floyd. La película, cuyo guión lleva la firma de Roger Waters, es una alegoría crítica a las instituciones sociales de mayor auge –la escuela, el ejército- a través de los diversos estados mentales de su protagonista. Grandes escenas de animación, una banda de sonido histórica y un atrevimiento narrativo, cuya ductilidad la convirtieron en un film de culto, hacen de este film uno de los mejores ejemplos del traspaso del rock al cine y de la metáfora rítmica que significa el grito de guerra del mainstream musical más selecto, sobre las bases de una sociedad abusada y corrompida.
Una de las grandes canciones de la banda de sonido: Comfortably numb
Moulin Rouge, de Bahz Luhrman (2001)
Estamos ante la reivindicación del género en el siglo XXI. Con tantos detractores como defensores, Moulin Rouge puso en el centro de atención hollywoodense al renovado género musical, a través de una puesta en escena osada, vertiginoso ritmo de edición y uso de cámaras, y un exceso de lo visual por sobre el resto de los elementos que componen al film. Protagonizada por Nicole Kidman (su debut en el cine cantando) y el escocés Ewan Mc Gregor, intenta representar la bohemia de la ciudad de las luces en pleno siglo XIX. Sus principales atacantes, la acusaban de disfrazar una historia opaca y vacía, por una estética con colores fuertes y canciones éxito de los '80 y '90 (de Queen a The police, de Elton John a Nirvana) que sirvieran como principales atractivos. Sus defensores más acérrimos, aseguraron que la representación teatral y las reversiones formaban una película entretenida de principio a fin. Con una discusión cuyos ambos argumentos son válidos, lo cierto es que Moulin Rouge se encargó de reinstalar un género que, hasta entonces, había sido olvidado, convirtiéndose en un puntapié para otros proyectos que también se convertirían en un éxito.
Roxanne en versión tango, arreglada por el maestro Mariano Mores
A través del universo, de Julie Taymor (2007)
Estamos sin duda ante la película menos conocida de toda la lista. A pesar de haber sido estrenada en el festival de Cannes de aquel año, en nuestro país, A través del universo fue directo al DVD, uno de los mayores errores de la industria en estos últimos años, según quien escribe estas líneas. Si aún no lograron descifrar de dónde les suena el título, pues déjenme contarles que estamos ante un musical conformado íntegramente por canciones de los Beatles. En el film (atención con las referencias) vemos como el joven Jude viaja desde Liverpool a Estados Unidos para encontrar a su padre. Allí conocerá a Max y Lucy, dos hermanos con los que se mudará a Nueva York, donde conocerán a una serie de músicos con los que convivirán. Una carta del ejército para combatir en Vietnam despertará el cruce y las distintas reacciones entre todos.
La correcta representación de la década, sumados a las muy buenas versiones de las canciones (algunas del repertorio menos conocido de los cuatro fantásticos) e invitados estrella –desde Bono hasta un cameo del propio Mc Cartney- hacen del film una verdadera obra de arte que sólo puede encontrarse en las estanterías de los videoclubes.