Como institución social de importante talante dentro de la formación individual de las persona, la escuela cuenta con sendas miradas dentro del mundo del séptimo arte. Muchas veces utilizada como un marco contextual, otras como punto de inflexión, e incluso como el puente hacía una línea ideológica/crítica, lo cierto es que la relación entre la escuela y la pantalla grande no escapan a la estrecha relación entre individuo y formación social que existe en la realidad cultural.
A pesar de las diferentes maneras en las que los personajes se han relacionado a ella como institución, también se ha convertido en un motivo mismo de debate entre los realizadores por sus diferentes funciones. En el cine, la escuela se ha desempeñado como un aparato represor ( The Wall , de Alan Parker), como un eficaz sistema de enseñanza y aprendizaje ( Mentes peligrosas , de John Smith), como una manera directa de relación social entre los adolescentes ( Grease , de Randal Kleiser) e incluso como un espacio donde las conductas reprimidas son liberadas como un grito contra el conservadurismo institucional ( Elephant , de Gus Van Sant).
Con motivo del comienzo de clases –al menos en muchas de las provincias del país- y a pesar de la cantidad de ejemplos que podrían mencionarse, haremos aquí un repaso por algunas de las películas más destacadas en cuanto a la relación entre la escuela y el séptimo arte. Saquen una hoja, y tomen nota.
Los 400 golpes, de François Truffaut (1959)
Antoine es un niño que está empezando a experimentar problemas. Sufre en su casa, no logra entablar amistad con sus amigos, descubre a su madre con un amante y sólo sueña con escapar y conocer el mar. Ante esta situación, Antoine se verá seducido por el delito al intentar robar una máquina de escribir.
Estamos ante una de las obras cumbre de la denominada Nouvelle Vague -corriente llevada a cabo por críticos que se convertían en directores y ponían especial ímpetu en la libertad creativa como oposición al desarrollo estructurado industrial- y una obra que tiene gran parte de autorreferencial. Aquí la escuela es representada como un conservador espacio donde el aprendizaje está ligado a las conductas sociales más estrictas. En contraposición, el personaje de Antoine aparece en la mayoría de sus escenas corriendo. Como dato a destacar, Jean-Pierre Léaud, el actor que encarna al protagonista, interpretaría al personaje en diversas películas durante más de veinte años.
La cara de cada uno de los chicos es impagable. Eso es fotografía.
Rebeldes sin causa, de Nicholas Ray (1955)
James Dean inmortalizaría la imagen de la rebeldía con este papel. Jim Stark es un joven que, cansado de meterse en problemas y tener que emigrar de una ciudad a otra junto a su familia decide que las cosas deben cambiar. Sin embargo, cuando un grupo de jóvenes hostiguen al joven se desencadenarán consecuencias inesperadas por todos. En este caso, la escuela sería el concepto opuesto al que representaba la adolescencia del mundo Rebeldes sin causa . La oposición a los estándares sociales y la crítica a la institución familiar (principalmente en la figura paterna del personaje) son dos de los puntos más fuertes del film.
Trailer y la increíble presencia de Dean ante la cámara.
La sociedad de los poetas muertos, de Peter Weir (The Truman show) (1989)
Robin Williams encarna a un maestro cuyas enseñanzas, separadas del acartonamiento de una prestigiosa escuela serán de una influencia tal sobre algunos alumnos, que los llevará a continuar con una antigua tradición sobre un club de literatura –aquel que le da nombre al film- donde los personajes pueden debatir sobre filosofía, retórica e incluso el despertar sexual y los conceptos de libertad y amistad. En oposición , La sociedad de los poetas muertos analiza los marchitos métodos de educación, las relaciones familiares y las autoridades como un poder que no debe ponerse en duda. Lo único que puede hacerse es seguir la tradición, sin importar cuáles sean los resultados. La imposición liberal de una nueva forma de ver el mundo puede abrir nuevos caminos aunque tal vez no sean los adecuados.
Williams en su especialidad: hombre común que lucha contra el sistema.
La lengua de las mariposas, de José Luis Cuerda (1999)
Es probable que pocos finales hayan impacto tanto en quien escribe estas líneas como el de esta estremecedora historia llena de melancolía, sabiduría, alegrías y tristezas, amalgamados en un bucólico contenido cuyos principales aciertos se basan en la inolvidable relación que crean Moncho, un niño de ocho años y Don Gregorio, (un impactante Fernando Fernán Gómez) un maestro que, con sus ideas liberales, dejará grandes enseñanzas en el joven. La película se ubica en España, en el año 1936, momentos previos a la crisis social que derivarían en la Guerra Civil. A pesar de su innegable connotación política, la película es más que nada, un canto a la libertad y a la sabiduría que sólo los años ofrecen al individuo (no por nada la relación entre ambos está tan marcada) quizás de la misma manera que en Una historia sencilla, Lynch representó las distintas etapas de la vida a través de los personajes que el anciano viajante cruzaba; pues bien, aquí ambos extremos se unen para la transición de una vida de aprendizajes. Así, Cuerda muestra que la sabiduría, como un elemento de unión entre los seres humanos, sirve entonces para que nuestro paso por este mundo no sea tan en vano.
Hoy el truco del silencio probablemente no funcionaría.
Escuela de rock, de Richard Linklater (2003)
Jack Black afianza su alocada carrera en cine con una comedia cuyo contenido es igual de práctico para todos: nadie es inmune a esbozar una sonrisa cuando se le da la libertad necesaria a este prolífico actor. Y Linklater así lo comprendió cuando junto al ingenioso guión del no menos talentoso Mike White (que en la película encarna al docente que Black reemplaza) se dio rienda suelta a la impronta locura del protagonista. Escuela de rock es una película –aunque parezca redundante- definitivamente rockera. Su banda de sonido, los diálogos, y las referencias constantes la convierten en una de esas joyitas que cada tanto engalanan el verdadero espíritu hard de los años dorados de la expresión musical más rebelde. ¿La historia? Un cantante que tras ser expulsado de su banda decide reemplazar a su amigo en una escuela para ganar algo de dinero. Pero ante el talento que observa en los alumnos, decide de inmediato que son los músicos ideales para su proyecto.
Aunque sea corto, este es un momento de la película que me encanta.