Balas en la gran pantalla: La segunda guerra mundial en el cine.
A pocos días del aniversario número 70 del comienzo del conflicto más sangriento de la historia, Tarantino llega al cine con una particular visión de la época. A modo de excusa, traemos aquí una reseña con algunas de las mejores películas épicas.
Como hecho histórico, la Segunda Guerra mundial ha sido retratada muchísimas veces por la industria cinematográfica. Con resultados dispares, las historias de soldados, de milicias, los campos de concentración y la ocupación de los territorios, se han utilizado como excusa para apelar al uso y abuso de la violencia como método de supervivencia.
Aún cuando la lista podría resultar interminable, o podría machacarse la ideología política de algunos proyectos, el atractivo del conflicto bélico sí se podrá ver retratado de tantas formas como se nos ocurra. Aún cuando pueda ser mayor (seguramente se les ocurren varios ejemplos), traemos aquí algunos de los títulos más destacados sobre el enfrentamiento bélico más violento.
El pianista, de Roman Polanski (2002)
Una que sepamos todos. Quien no haya visto este extraordinario film, se pierde de una composición magistral del relato sobre la fuga, la paranoia colectiva y la supervivencia a cualquier precio. Basada en las memorias del pianista Wladyslaw Szpilman (un intrigante Adrien Brody), la carrera contra el nazismo encuentra en su protagonista a un testigo del horror que es el hilo conductor de la trama (muy similar al August Schindler de la película de Spielberg). Ganadora de la Palma de oro en Cannes, la película fue toda una revolución en cuanto historias de la Segunda Guerra. Y aunque se le puedan criticar algunas falencias (todos los judíos hablan en inglés pero son polacos) la visión de Polansky toma vuelo propio con la incesante pérdida de valores y territorio que poco a poco sufre la comunidad. Importante desde lo narrativo (el director, judío polaco, vivió en los campos de concentración en el '39) con una impronta inusual y una historia que se toma sus libertades; El pianista es un relato sólido y recomendable aún cuando la mano inescrupulosa de los estudios de Hollywood le impidieran a su director ciertas libertades.
La música como punto de encuentro entre bandos enfrentados: Szpilman toca el piano frente a un soldado nazi que lo ha descubierto:
El libro negro, de Paul Verhoeven (2006)
Disculpen si todavía no me meto con los clásicos de años atrás, pero es que una joyita como esta (cuyo paso por las salas fue demasiado efímero) no puede bajo ningún punto de vista ser ignorada. Contada como un relato sobre la venganza de una mujer cuya familia fue enteramente asesinada cuando intentaba huir de Alemania, el director de Robocop y El vengador del futuro (su época más comercial) construye una crónica sobre la resistencia, la traición, la fragilidad ideológica del ser humano, y también –por qué no- la facultad del amor en tiempos de sangre. Protagonizada por una magistral Carice van Houten (que más tarde acompañaría a Tom Cruise en Operación Valkiria) la cinta retrata cada uno de los estados por lo que pasa la guerra. La bella sobreviviente se unirá a un grupo rebelde, se infiltrará en las líneas nazis e incluso coqueteará con un general alemán. En una cinta que no da respiro, Verhoeven ofrece uno de sus mejores trabajos y una película que, en tiempos de recordar el enfrentamiento armado, es de visión obligatoria.
La protagonista ya infiltrada canta en una reunión nazi, y el que se suma es el asesino de su familia:
Aquel maldito tren blindado, de Enzo Castellari (1978)
Presentada como una comedia de acción bélica, esta extravagante producción italiana se apoya en un montaje y desarrollo muy de clase B. con situaciones inverosímiles, actuaciones de no creer y efectos especiales totalmente ridículos (en un año donde Coppola preparaba la maravillosa Apocalypsis Now, aquí los tiros se dan a diestra y siniestra y los soldados saltan por todos lados al mejor estilo spaghetti western). Aquel maldito tren blindado, distribuida por el mundo como Bastardos sin gloria, fue la cinta que inspiró a Tarantino para la historia que se puede ver desde el jueves en los cines. Si bien las tramas están poco relacionadas, ambos suceden en la Francia de 1944 ocupada por los nazis. Desprovista de toda mirada crítica o seria acerca de la guerra, pero estéticamente muy cuidada, se trata de un film con escenas de acción a raudales, un aire a ironía constante y algunas situaciones de lo más bizarras (chicas desnudas que se bañan en un río y terminan siendo soldados nazis dispuestas a disparar en pelotas a los protagonistas). Aunque sea como anécdota, vale la pena pegarle una mirada.
Dijo el director: “Todo aquel que muera debe saltar lo más lejos posible”:
El gran escape, de John Sturges (1963)
Basada en un libro escrito por un sobreviviente de la guerra que formó parte del hecho, El gran escape, no es sólo una buena película sobre la Segunda Guerra , sino que se trata de la oportunidad de juntar un reparto único en una cinta de aventuras con tintes dramáticos que terminó siendo un clásico. Protagonizada por Steve McQueen, James Garner, un joven Charles Bronson y un importante etcétera.
La película narra el intento de fuga de un grupo de soldados americanos y británicos organizado en un plan cuyo fin es liberar a 250 prisioneros de guerra. Si bien la cinta tuvo muchos problemas para su realización (ningún estudio confiaba en el proyecto) terminó siendo la consagración de McQueen y la apertura de un mercado mucho más amplio para el resto de los actores. Con un final bastante particular, la película hoy es una historia de culto.
Steve McQueen hace proezas con la moto:
Enemigo al acecho, de Jean-Jaques Annaud (2001)
Otra gran película basada en una historia real. En este caso el enfrentamiento entre dos francotiradores (ruso y alemán respectivamente) durante la Batalla de Stalingrado en 1942, desemboca en una reflexión acerca de la influencia de los medios de comunicación y sobre la creación de líderes icónicos a los que tildar de ejemplo para renovar la esperanza de las masas. Protagonizada por Ed Harris (en un muy buen papel) y un no tan conocido Jude Law, cuenta también con un destacado reparto secundario: aparecen entre otros Rachel Weisz (la escena de sexo en la trinchera!!!), Joseph Phiennes (Shakespeare apasionado) y Bob Hoskins (del que hablamos hace poco por Mario Bros). Si bien se le puede remarcar cierta exageración en la cantidad de personajes (el triángulo amoroso, la competencia de los francotiradores, el niño espía, etc.) hay en Enemigo al acecho una historia atrapante, bien realizada y atractiva desde muchos puntos de vista. Aunque no se destaca por su fidelidad, sin duda alguna ofrece un agradable momento frente a la pantalla.