Sin niñeras a la vista: Los nenes malos del cine.

Así como el espacio que los niños ocuparon en el cine han sido siempre de privilegio, su lugar nunca se encasillo de una sola manera. Algunas veces como ingenuos e inocentes, otras como extrañamente inteligentes y sabios, los niños siempre fueron una materia a explotar para la pantalla grande.

Con algunos intérpretes asombrosos, el éxito que las cintas protagonizadas por los más chicos alcanzaban demostraba que el público disfrutaba de ver actores jóvenes en papeles profesionales. Sería sólo cuestión de tiempo, para que estos simpáticos personajes sean el eje de los conflictos en un film.

Sin duda alguna, la fantasía de ver a un joven extremadamente malo era demasiado atractiva. No importaba si estaba poseído, si tenía problemas psicológicos o si sólo era para disfrutar. Ver a un niño como el responsable de actos tan crueles satisfacía una demanda cada vez más grande (y morbosa, aceptémoslo) que atraía demasiados focos de atención.

Sin tener en cuenta aquí el peligro que significó para la mayoría de los niños el llegar a la cima de la fama, principalmente en Hollywood; haremos un repaso por aquellos grandes villanos de escasas proporciones –físicas- en el cine.

El exorcista, de William Friedkin (1973)

Sin duda alguna, la más popular de las películas de terror. En su momento fue un éxito de público y taquilla dada la veracidad del relato y la increíble violencia explícita que sus escenas representaban. ¿Quién no recuerda a la exorcizada Regan masturbarse con la cruz, caminar por las paredes o girar en 360° su cabeza? Con grandes momentos de suspenso y terror es no sólo un gran exponente del género, sino también del cine mismo. Con muchísimos rumores acerca de las maldiciones que la película provocó, lo cierto es que ninguno de los que participaron del proyecto lograron mantener una carrera exitosa.

Las mejores escenas

La profecía, de Richard Donner (1973)

Un hombre adopta un bebé cuando se entera que el que su mujer acababa de tener ha muerto, sin saber que estaba poseído por el demonio, nadie sospechaba algo extraño en el pequeño Demián.

Otro ícono del cine de terror y otro malo antológico en la película del gran Richard Donner (responsable de las dos primeras Superman con Christopher Reeves). Muchas escenas perturbadoras y otra vez una violencia inusual convirtieron a la cinta en un hito del cine. Sin embargo, y como el caso de El exorcista , son muy pocos los que pudieron reconstruir su carrera luego de semejante taquillazo. El menos afectado fue Gregory Peck ( Cabo de miedo )

Una de las escenas memorables

El ángel malvado, de Joseph Ruben (1993)

Macaulay Culkin había realizado algunos años atrás las dos partes de Mi pobre angelito . Destinado a ser recordado por el ingenioso Kevin, el joven actor decide dar un drástico nuevo rumbo a su carrera. Alejado definitivamente de la comedia, Culkin enfrenta el desafío de encarnar a Henry, un chico que en apariencia es tranquilo y reservado, pero en realidad oculta una perversa personalidad. Con la intención de volver loco a su primo (un muy poco conocido Elijah Wood) Henry planea una serie de crímenes en los que saldrá impune.

Con el principal gancho de su protagonista, por entonces el popularísimo Culkin, no sólo era una interesante historia, sino que mostraba una faceta muy poco conocida de aquella estrella y demostraba su verdadera calidad como actor. Sin embargo los posteriores fracasos, entre otros escándalos, terminarían arruinando su carrera y alejándolo de la figura de niño mimado de Hollywood.

La canción principal de la película

Prueba de fe, de Stephen Hopkins (2007)

Una experta científica se encarga de rechazar las advertencias sobre fenómenos paranormales basándose en la ciencia. Sin embargo, ahora debe enfrentarse a una niña que parece presagiar las 10 plagas bíblicas.

Si bien la película es bastante torpe, es simpático recordar un film no tan lejano. La protagoniza una Hilary Swank muy lejana a sus mejores trabajos ( Million Dólar Baby , Los muchachos no lloran ). Aunque es para verla y olvidarla rápidamente, la maldad de la niña y los trastornos que sufre merecen al menos una discreta aproximación.

El trailer subtitulado

Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan

Por más elenco de estrellas que tuviera esta película, el personaje que más se destacó fue sin duda alguna el de Kirsten Dunst, Claudia. Esta humana transformada en vampiro por Louis (Brad Pitt) no sólo está condenada a ser una niña por el resto de su vida, sino que contiene una complejidad excelentemente abordada por la actriz que muchos años después interpretaría a Mary Jane Watson en la saga Spiderman de Sam Raimi.

Si bien la aparición de Claudia no sucede rápidamente, la importancia del personaje y el método de interpretación que Dunst usó le dieron vida propia (y un poco de aire freso al film) al personaje más atractivo. Si el hecho de que una niña de 11 años deba interpretar a un vampiro cuyo cuerpo nunca se desarrolla no es lo suficientemente llamativo, la manera en que la actriz se desenvuelve, aseguraba ya en aquel tiempo, que estábamos ante una muy interesante actriz.

Duelo entre Cruise y Dunst (en español)

 

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